Desde que tengo memoria, soy observadora. Me gusta observar mi entorno, las situaciones y las personas antes de interactuar. Habiendo vivido en varios países, esa característica mía me ha ayudado a entender las sociedades y sus sutilezas. Y como buena observadora, tiendo a analizarlo todo, buscando informaciones y señales que me ayudarían a entender mejor el mundo. Mis cuestionamientos son variados desde ¿por qué soy como soy? hasta ¿cómo tomamos decisiones? Esa búsqueda constante me ha guiado cada uno de mis caminos, incluso cuando no lo sabía.
Aprendo todos los días — de mis hijos, de mi marido, de mis errores, de la vida misma y de las personas. Pero también de todos esos científicos, filósofos, biólogos, físicos y otros genios que avanzan en el conocimiento y nos ayudan a entender el por qué de las cosas.
Me gradué de Ingeniería Comercial en Bélgica y partí como analista en el mundo financiero primero en Chile y luego en Estados Unidos. Me encantaba analizar datos, ordenarlos, encontrar patrones, sacar conclusiones de los números y presentar todo en forma más “amigable” para los demás. Me gustaba partir de lo macro a lo micro para poner los datos en perspectiva.
Me gusta el lado racional de los procesos, de las bases de datos, de los números, de la contabilidad y de los modelos financieros, porque creo fuertemente que sin eso ordenado, ninguna empresa puede existir. Pero había un lado mío que quería entender otros temas, más bien de sicología, sociología y salud, que luego pude desarrollar.
Primero, me certifiqué como Health Coach en el Institute of Integrative Nutrition (Nueva York), y luego, en el 2013, participé durante un año en un programa de Liderazgo (Advanced Leadership Initiative) en Harvard (Boston). Ese año de vuelta en los bancos de la universidad me trastornó. Me recordó que me gustaba mucho estudiar. Despertó nuevamente en mí esa ganas de aprender y entender el mundo. Aproveché ese año para aprender sobre el cuerpo humano, la nutrición y el bienestar porque quería entender que necesitaba el cuerpo para funcionar en forma óptima y por qué.
Después de ese período de aprendizaje, me dediqué unos años al health coaching, tiempo durante el cual también escribí mi libro “Nutre tu Cuerpo”.
Al poco tiempo de aprender más y más sobre la nutrición y la importancia de lo que uno ingería, me di cuenta del rol de la piel, el órgano más grande del cuerpo, y del impacto potencial de ciertos químicos en el cuerpo. Ese conocimiento me llevó a crear TESSA junto a Pauline Etcheberry en 2016, una marca cosmética diferente, que une ciencia y naturaleza con texturas y aromas que transforman tu rutina en un ritual.