Rara vez se habla de la importancia del equilibrio porque suena como bien básico y obvio. A simple vista, se ve bien fácil poder sostenerse en un pie y asumimos que no deberíamos tener problema. ¿Cierto?
Sin embargo, la realidad es que mantener el equilibrio es complejo y multi-sistémico y requiere de una comunicación constante entre:
- el sistema visual: tus ojos te orientan en el espacio;
- el sistema vestibular: tu oído interno mide la orientación y movimiento de tu cabeza;
- músculos y articulaciones: informan sobre la posición y movimiento del cuerpo;
- el procesamiento en tiempo real de varias partes del cerebro.
El cerebro integra TODO eso y hace micro-ajustes en forma constante para mantenerte derechito. ¡Good job!
Ahora, si una sola parte de este sistema se degrada, el equilibrio empieza a empeorar. Y, dado la complejidad del sistema, no es NADA fácil encontrar donde está la “falla”, pues la pérdida de equilibrio puede tener orígenes diferentes: sistema nervioso, falta de músculos, sistema visual, sistema vestibular, o de alguna región del cerebro.
Se recomienda estar atento al equilibrio ya que varios estudios demuestran que el equilibrio es un indicador temprano para evaluar cómo está envejeciendo el cuerpo, en general.
Cómo mejorar el equilibrio sin convertirlo en un entrenamiento – realmente no necesitas mucho tiempo:
Pararse en una sola pierna x 10s
Equilibrio con los ojos cerrados x 30s
Caminar talón con punta x 30s
Girar la cabeza mientras se está de pie x 60s
Entrenar el equilibrio te mantiene de pie, pero también mantiene tu mapa interno para poder seguir orientándote bien en el mundo.
Además, equilibrio está estrechamente vinculado a cómo el cerebro entiende el espacio. Cuando el equilibrio se deteriora, no solo se pierde confianza física; también se debilita la agudeza espacial, eso que utilizas para recordar dónde estacionaste, orientarte en una ciudad nueva o volver sobre tus pasos casi sin pensarlo.
A continuación, un video de la BBC que trata ese tema también: